La verdad es que hacía mucho que no escribia algo serio en mi blog...
Hace calor en esta habitación, es de noche, solo se oye el ruido del ventilador... qué haría yo sin él.
Hoy es uno de esos días en que te sientes mal, sientes que tu cuerpo te ha fallado. Estoy enfermo, me siento enfermo. No es nada grave, una de esas recaidas estivales que tanto fascinan a mi organismo... ocasionada por algún aire acondicionado subido de tono.
Pero no es solo eso, he tenido una discusión familiar. Mi estado de ánimo apagado y los medicamentos me dejan más tranquilo, eso en parte ha hecho que la cosa no fuera a más, pero...
Es jodido ver como la gente te hace daño cuando estás enfermo.
Porque, parece que no baste con que tu cuerpo falle, también quieren machacar tu mente...
Pero supongo que, como siempre, son todo imaginaciones mías y me lo tomo todo demasiado en serio.
Quería salir al orgullo este fin de semana pero creo que paso. Realmente no vale la pena salir así, lo cual es aun peor... el estar encerrado en casa con mis padres.
Se me olvidaba decir que cada día que pasa odio más vivir con ellos. Es la pura verdad. Cualquier otra cosa que diga será maquillar lo que pienso. Sí, les quiero y me quieren, pero la situación se está volviendo insostenible... A veces pasan cosas que me hacen pensar que debo salir de aquí por patas, pero sé de sobra que la economía no está para esos trotes... así que debo seguir aguantando...
La cuestión es hasta cuando.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
26 comentarios:
Aúpa, Akira. Me gusta poder mandarte un saludo y comentar tus entradas. Yo, evidentemente, no soy psicólogo, pero sí creo -y hablo por propia experiencia- que cuando hay un problema de este tipo hay que hacer un repaso mental sobre cuáles son tu sentimientos hacia tu familia. Quiero decir con esto que el resultado de este ejercicio va a ser que les quieres a ellos más que a nadie porque, ¿quién va a estar si tienes un problema grave, una enfermedad grave...? Pues tu familia, claro, que al final estará por encima de tus amistades e incluso pareja...
Arriba ese ánimo, hombre. Yo, desde luego, no soy un dechado de alegría, pero qué menos que intentar inyectar un poco de optimismo. Tienes capacidad y mecanismos para superar los malos rollos; todos los tenemos, pero hay que plantearse escenarios positivos. No te puedo decir que sea bueno o no independizarte, claro, porque a mí no me corresponde dar consejos de ese tipo, pero el hecho de que pienses en hacerlo puede ser un primer paso incosnciente hacia esa independencia deseada. Todo lo demás tiene que venir rodado.
Últimamente hablo mucho con amigos sobre el tema de la crisis, que es difícil tomar las riendas de la vida propia, que el trabajo está chungo... Yo entonces les digo: "¿no estaba chungo para gente como Paco el Pocero, Jesús Gil, etc; gente que de la nada, de la miseria, construyeron imperios? (y yo no defiendo a gente como el Pocero, pues creo que ha llevado a la ruina económica al país). Ellos me contestan que esta gente es excepcional. Y lo es, sin duda, pero se puede sacar en positivo de ellos que cada vez que se pegan un tortazo se han levantado y continuado, aunque hayan tenido ruinas o problemas tremebundos. Está claro que para alguien como yo alcanzar una capacidad de superación similar es como alcanzar un límite en el infinito, pero este símil matemático es válido para intentar llegar a hacer cosas importantes, aunque sólo sea tener una vida social "normal" o conseguir metas laborales.
En resumen, que me enrollo: arriba los corazones. Perdona por la chapa.
Un saludo!
Hola, Akira. A ver si actualizas, que nos tienes abandonados a los seguidores de tu blog... Oye, seguramente me pasaré por Mallorca dentro de unos días, así que a ver si podemos quedar para tomar algo.
Un saludo!
Hace unos diez minutos envié un mail al autor de este blog en el que le saludaba, deseaba lo mejor y expresaba mi querencia por que nos encontráramos en el msn, como hacíamos tiempo atrás. Recibí una inmediata contestación: "la dirección de correo a la que se dirige no existe"
Decía no sé qué filósofo que aquello que no podemos alcanzar a distinguir puede que no exista. No puedo decir que Akira haya hecho desaparecer su dirección de correo electrónico, que la dirección haya desaparecido por estar meses sin funcionar o que, simplemente, el dueño del mail haya bloqueado su dirección para que no le lleguen mis mensajes. Ni siquera sé si, como ocurría en la elucubración cuántica de Schödinger, Akira vive o no vive, existe o no existe.
No soy quién para elucubrarlo. Aplico la máxima bíblica: "no juzgues y no serás juzgado" Por lo tanto, no pienso tener un mal pensamiento a Akira por haberme "abandonado" en este universo virtual que es internet. Recuerdo además cómo, en su anterior blog de Chueca (podéis consultarlo, él mismo ha dejado el link a su blog anterior) pedía perdón a todas aquellas personas a las que había dejado de lado en la red. Puede que yo sea una más. Qué diantre, es lo más probable; pero poco importa ya. Y yo no juzgo, no critico.
En fin, y hablo en segunda persona, Akira, si por un casual llegas a leer esto (cosa que dudo), te deseo lo mejor. Te deseo que estés bien como profesional, como hombre, como pareja, como... Como todo aquello que nos defina.
Y espero que no te importe si tomo esta sección de comentarios como particular blog mío. ¿Que por qué una sección de comentarios y no un blog particular? No sé, podría decir tantas cosas... Compréndelo, me siento tan débil y frágil como tú a veces -creo que eso me enamoró de ti-, pero añado a mi particular carro de defectos la falta de inteligencia y de empatía, de humanidad impresa en el carisma, que tú posees.
Por favor, si te parece mal que haga comentarios en este blog, bórralo. Ojalá no fuera "uno más"...
Me gustó de Akira su sinceridad, su lenguaje directo y claro, falto de adornos. Me gustaron sus historias, porque señalaban su vida, una vida como otra cualquiera, pero eso precisamente: una vida que yo no tengo.
Quienes desperdician su vida se sienten frustrados al final de ella. Recuerdo que te decía eso cuando, al recordar tú tus fracasos sentimentales, tus problemas con los estudios o el trabajo, expresabas dolor o hastío.
Yo no puedo tener primer beso, yo no puedo tener primera vez, yo no puedo tener novio (me encantaron tus historias, Akira, sobre tu primer beso, sobre la primera vez que hiciste el amor con tu novio, el dolor que te causó romper con él, aquella vez -ja ja- que quedaste por el chat con un chico y te horrorizó que estuviera gordo (¡qué no pensarías de mí, entonces!) tu trabajo en prácticas, tus estudios de informática, cómo te molestaba tener que dar largas a un chico con el que tonteaste una noche de juerga, pero no te gustaba, cómo te gustaba muchísimo otro hombre que sin embargo te daba largas a ti, tus incursiones en el ambiente de Mallorca y tus respuestas secas a los guiris que querían logar contigo -qué bien lo describías todo, cabrón, que parecía que podía ver al guiri babeando sobre ti y tú poniendo cara de aburrimiento-). Y creo que eso me lleva a fracasar en lo demás, y ese "demás", idénticamente reproducido para todo el mundo en todos los tiempos, se me hace a mí imposible por mi falta de madurez personal en todo lo personal. Y lo que me gusta de ti, porque eres un trasunto de yo, pero bien hecho. Un trasunto de mí mismo bien hecho, con ex novio, con primera vez, con viajes a Japón y a Madrid, con coche y amigos. Con familia, Akira.
Soy como un niño de 15 años en un cuerpo de un hombre de 28.
No sé ni lo que digo. Espero poder seguir hablando aquí, Akira.
Son demasiados los problemas, son demasiados los dolores, son demasiadas las preocupaciones.
Las más preclaras personalidades sufrieron grandes dolores en el ánimo. Si yo, que soy un niño; si yo, que soy virgen; si yo, que miro a los demás como si estuvieran por encima de mí; si yo, repito, he de enfrentarme a los mismos problemas laborales, económicos, sociales... ¿Qué será de mí?
Decía Lina Morgan el otro día que ella ha llorado mucho en su vida. Parece raro que una persona a la que sólo hemos visto reír, cantar y bailar pueda haber sufrido. Pero es verdad. Es que, aunque aún no lo creamos, la vida sigue siendo una broma macabra.
Estas son las reflexiones de mi yo más depresivo. Por eso resultan patéticas. Disculpen quienes las lean, sólo son reflejos emocionales transitorios.
Lo que no es transitorio es el amor platónico que siento por Akira. Aunque me haya dejado, aunque me avisara de que lo haría.
Ojalá demostraras estar ahí, aunque sólo fuera para borrar este blog... O mejor aún, si fuera para darme tu mail.
Hace ya un año y un día que este blog tuvo su última entrada. En realidad, Akira, siempre tuve la certeza de que acabarías dejando el blog sólo por que no siguiera comentando tus entradas. Me suele pasar a menudo, ja ja. Hace unos días comencé a hablar con un chico de Bilbao vía msn. Él al principio parecía interesado, y participaba en la conversación. Pero al poco comenzó a demostrar desgana. Hoy, cuando me he conectado al msn, ha desconectado el suyo.
Me pasó algo parecido hace un par de meses. La gente es cruel a veces, y sumamente inmadura. Tú no lo eres, Akira. Ya dejaste claro desde el principio la frontera entre ambos.
Es difícil. Es muy difícil. ¿Y tú te quejas? Perdona que te diga, pero eres un individuo con poca perspectiva emocional. Eres inteligente, eres listo, eres guapo. Y te quejas amargamente porque otro tío no quiere nada contigo, ja ja ja. Prueba a vivir mi vida. Pruébalo... Creo que tomarías unas buenas clases de resignación. Me cambiaría por ti durante una semana, Akira. Sólo por experimentar la sensación de ser atractivo, de ser interesante, de tener talento, de atesorar una vida social y sentimental...
Lo remarco otra vez: ojalá bloquearas este blog y lo borraras completamente para que me mostraras por última vez tu existencia.
O mejor aún: ojalá me mandaras tu mail.
Pues sí. Ese chico del que hablaba hace unos días me dio largas. Me envió un mail en el que decía: Mejor lo dejamos pasar. Un saludo y suerte. Al menos me deseó buena suerte. Y al menos me dijo que no quería nada conmigo. Han sido muchas calabazas. Todas virtuales. No te quejes de lo que tienes, si es que lo tienes.
¿Vives? Ojalá pudiera saberlo... Por favor, mándame tu mail. Lo necesito.
Es cruel la vida, a veces. Y a veces es una broma. El resto del tiempo, no se fija en la memoria.
En efecto, no se suele fijar en la memoria. Así es. Hace un poco me ha venido a la memoria tu recuerdo. Hacía semanas que ni pasabas por mi mente. Durante un minuto he comprobado cómo el tiempo tamiza las cosas; pensé también que seguramente dentro de uno, cinco o cuarenta años ni siquiera quede un bit de ti en mi memoria. Es más: me ha costado un buen rato recordar el nombre de ru blog: ¿fragmentos desubicados? ¿Tiempos desordenados? ¿Recuerdos encadenados?
Es síntoma de que me olvido de ti... Pero lo que no se olvidan son los sentimientos. No se me olvida el tiempo que pasé leyendo tus vivencias. No se me olvida el tiempo que pasé pensando qué consejos darte, o qué comentarios más acertados podían suscitar tus "pajas" mentales.
Me enamoraron tus historias de guiris en el ambiente de Mallorca. También las conversaciones de msn, donde eras tan simpático, pero a la vez jugabas a mirarme por encima del hombro...
Eres un cabrón, Akira-Sergi. Ojalá jamás hubiera llegado a tu blog. Puede que pienses que soy un obseso, y no te falta razón. En realidad, vuelco toda mi frustración aquí, y no sólo la resultante de que decidieras abandonarme.
Y eso que tenía la certeza de que lo harías. Lo dejaste muy claro en tu blog una vez: "perdón a todos aquellos a los que dejé de hablar en internet, de buenas a primeras"
Sabes que eres guapo, que eres inteligente, que eres interesante. Y sabes que puedes engatusar a muchos como yo sólo con chasquear un dedo. Lo sabes, Sergi.
En fin, ojalá borraras este blog para que no quedara constancia en internet de tu vida hacia mí.
Mis recuerdos... Son harina de otro costal. No se pueden suprimir tan fácilmente.
¿Hola?
¿Eres el informático de Mallorca?
La vida es un bucle, una rueda de Fortuna incesable.
Hace poco conocí en Bakala a un chico de aquí, que, sinceramente, está muy interesado en que nos conozcamos. Me parece un chaval muy majo, pero hay ciertas cosas de él que no terminan de gustarme... No sé cómo acabará esto, pero no creo que llegue a nada con él.
En cambio, he conocido a otro chico de Mallorca a través de Facebook. Es guapo, interesante, viajero, aficionado a la mar y a la vela... Me gusta. Me gusta mucho. Le he caído bien, incomprensiblemente, e incluso me ha tirado sutilmente los tejos... Porque no me conoce muy bien, jaja.
Le conocí de manera curiosa. Es de estos tíos que se muestran descamisados -porque pueden- en su perfil de Facebook. Por ser de Mallorca y, aparentemente gay, le mandé un mensaje preguntándole si te conocía. Me dijo que no me daría tal respuesta, a pesar de lo cual me añadió tiempo después a su lista de amigos.
Me daría miedo conocerle... Porque creo que le espantaría y asustaría. Pero me gusta, me gusta mucho...
Ojalá alguien pudiera hacer que me olvidara de ti. Aunque sea un guapo y misterioso personaje mallorquín, como eres tú, Sergi - Akira.
¿Vives?
Por cierto, feliz Navidad y feliz año nuevo.
2010 va a ser el primer año completo en que no sé nada de ti.
Te deseo lo mejor para 2011: trabajo, salud, amor.
Si es que vives, claro.
Te sigo queriendo, Sergi. Te recuerdo, aunque menos. Pero te quiero.
Te quiero.
Y te quiero...
Mañana hace una semana lo hice. Lo hice, lo hice, lo hice. No tiene gran importancia, no para el mundo, no para el cosmos, tampoco para mí. Pero lo hice. Quería contártelo.
Lo hice. No lo busqué, tampoco lo rechacé. Resultó gratificante, entrañable, cariñoso, interesante. Tampoco fue una epifanía. Como siempre, instantáneamente busqué la parte negativa del asunto: sentí que había perdido mi juventud de manera pueril. Ahora considero que desperdicié el tiempo con artificios morales, con constructos vacíos, con comidas de tarro.
Un poco como tú, Akira-Sergi-informático mallorquín, con la breve pero deletérea experiencia de la práctica. De la vida.
¿Sabes?, hace no más de dos meses pensaba que mi vida era absurda, pero al menos era original. Ahora no tengo ni siquiera eso. Cuando uno se interna en un camino debe continuar su senda. Yo comencé el camino de la afasia sexual. Y sin embargo, ahora soy el más vulgar de los practicantes del sexo. Un aprendiz treintañero... me siento un poco ridículo, ¿por qué no decirlo? Si al menos, como tantos otros, hubiera comenzado en esto tan tarde por ser, no sé, un cura, un monje, o un pianista entregado a su arte y a nada más... pero no tengo eso. Tengo la sensación de haber perdido diez años tontamente.
Aún recuerdo, jaja, el post en el que explicabas que no querías entrar en la veintena virgen. Yo he llegado a esa misma conclusión a los 30: perdí la virginidad antes de internarme en la tercera década. Hay que mirar adelante, no hay más remedio. Sé que tú lo haces continuamente, y ni siquiera conozco si has vuelto a mirar este blog. Si es así, pero no me contestas... qué malo eres, Sergi. Si no es así, buena suerte. Y si moriste y por ello no me hablas, descansa en paz.
¡Otra cosa no puedo decir!
Dios mío, Sergi. Me da tanta vergüenza admitir una cosa que me ha ocurrido que no sé si decirla siquiera aquí. Me da miedo que me manche el karma, que me ensucie mi alma, que me estupidice un poco más.
Comencé a trabajar hace ya varios meses en una empresa que me mandaba para trabajos puntuales de un mes, dos meses.... Así he estado hasta septiembre. Desde entonces no me han llamado, pero no le he dado importancia: "ya llamarán", pensaba. No sólo no me llaman, sino que he perdido por llegar tarde a la convocatoria de plazas la posibilidad de entrar en la empresa.
Tenía ya una idea de por dónde podían ir los tiros, de por qué cosa podría encaminar mi vida... Y se ha perdido. Hablaba continuamente con mis compañeros del tema: "me apuntaré, entraré, aunque me manden a Málaga, aunque me manden a Canarias". Ya no queda nada de eso.
¿Por qué? ¿Por qué es tan complicado sencillamente vivir, respirar? ¿Por qué no existes? ¿Por qué yo sí? Me quedé por siempre sentado en las vagas lindes de tu alma (Pedro Salinas)
No sé, Sergi, informático de Mallorca. A veces creo que me tengo merecido el transcurrir de los años sin que nada pase, esperando una vejez prematura. Ya no me queda ni el consuelo de desahogarme en este blog fantasma.
Un saludo, Sergio. No te pido que me hables o contestes. Sólo te pido que borres este blog, o si no se puede, que hagas alguna señal cualquiera. Para que sepa que existes y que vives. Con el tiempo parece inevitable pensar que no existas... Que hayas muerto o desaparecido.
Aupa, Sergi. Haz alguna señal de que sigues vivo. Cualquiera. La que sea. Borrar este blog, si es necesario. Bloquearme la entrada. Lo que sea. Pero dime que existes.
Es curioso cómo a veces pasajes nimios nos dejan marcas más o menos profundas; algunas, perdurables; otras, perfectamente olvidables. Le ocurrió a Proust con su famosa magdalena: un hecho mínimo como es desayunar le inspiró para crear una de las mejores novelas de su época.
Reconozco que tú me dejaste esa huella, a pesar de que no fueras un simple desayuno. Tus cuitas, tus preocupaciones, tus indignaciones... todo me gustaba. Y me sigue gustando, a tal punto te idealicé. Posiblemente, si te conociera, perdería gran parte de ese encanto. No lo sé. Pero en todo caso, quedó huella en mí, profunda y perdurable.
Ayer me pasó algo parecido. Una cosa intermedia entre la magdalena de Proust y conocerte a ti. Paseaba yo al lado del Mercabilbao cuando, de repente, me percaté de que un chico de unos 25 años se cambiaba de camiseta dentro de un coche. Durante un milisegundo experimenté eso que me identifica claramente como gay, lo reconozco: enfoqué mis sentidos hacia tal cosa (el chico descamisado que se dispone a cambiar de camiseta en su coche). Del mismo modo, de manera instantánea, hice lo que ya tengo más que entrenado: hacer como que no me interesaba, quizá para que ese chico pensara que me había percatado de algo curioso, pero no que me inspiraba una atracción. Cuando pasé a su lado (me dirigía de proa a popa, entiéndaseme) durante un segundo tuve el atrevimiento de pararme a la altura de la ventanilla y observarle.... unos brazos musculados, un torso joven, una piel aceitunada, casi agarena. No pude -no me atreví- estar más tiempo parado. Continué mientras él, en ese brevísimo lapso de quizás 5 segundos, seguía enfundándose su camiseta. Trabajador de Mercabilbao, posiblemente, cuerpo musculado pero no de gimnasio. Una actitud fresca, tersa como su piel, alegre por haber terminado su turno diario de trabajo, ¡qué sé yo! El caso es que cuando estaba ya detrás del coche me giré, y vi cómo bebía glotonamente de una pequeña botella de agua...
Me enamoró. Como lo hiciste tú. A ti por conocerte a través de tus palabras; a él, por su cuerpo. Le olvidaré, ¿quizá?, demasiado pronto. Pero me da rabia no poder conocer todo lo que me gusta, no por glotonería, sino por curiosidad vital.
También quisiera haberte podido conocer a ti. Aunque perdiera el encanto del chico descamisado que bebe agua de una botella de plástico dentro de un coche barato.
Un saludo, Akira.
Publicar un comentario